8 de enero: Día del Gauchito Gil

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Hoy miles de personas viajan a Corrientes para venerar al santo popular. Un 8 de enero de 1878, según la leyenda, fue asesinado. Ingresá y conocé la historia de esta figura popular.

Mamerto Gil Núñez, según una versión, regresó a la ciudad de Mercedes, provincia de Corrientes, luego de luchar, obligado, en la Guerra de la Triple Alianza y en su tierra natal encontró otro conflicto, político, entre el Partido Autonomista (colorado) y el Partido Liberal (celeste).

Los celestes andaban reclutando gauchos, a la fuerza, y así es que Antonio fue alistado por parte del coronel Juan de la Cruz Salazar. Gil no quería participar más en batallas, ya había visto demasiado derramamiento en Paraguay y tampoco coincidía ideológicamente con ese partido, entonces desertó.

Según cuentan en su tiempo de desertor se convirtió en una especie de “Robin Wodd criollo” que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, tanto ganado como dinero.

Santuario original del Gauchito, donde Salazar lo habría asesinado y colocado la cruz.

Su fama tomó popularidad en la zona hasta que fue apresado. A sus compañeros de andanzas lo asesinaron y a él lo encarcelaron porque la idea era llevarlo a Goya para juzgarlo.

Pero ahí apareció Salazar, quien masticaba bronca porque ese mismo gaucho se le había escapado. Además ese coronel tenía fama de verdugo y su accionar era asesinar desertores o ladrones en el camino a Goya. Así fue que lo sacaron del calabozo a Gil y en el camino, Salazar lo ató a un árbol a Antonio y lo degolló. Pero antes de esto, le habría dicho: “Cuando usted vuelva a Mercedes, su hijo va a estar agonizando. Si usted en ese momento invoca mi nombre, yo le hablo a Dios y le salvo la vida. Como vos vas a derramar sangre inocente, yo te voy a dar esa posibilidad de salvar a tu hijo”. Luego de escucharla advertencia, Salazar se le rió en la cara y lo asesinó.

Efectivamente cuando llegó a su casa, su hijo presentaba un cuadro de fiebre agudo a la cual no podían bajar, recordó las palabras de Antonio y comenzó a implorarle. A los días, su hijo sanó y ahí fue que Salazar fue hasta el lugar en el que había matado a Gil, colocó una cruz, pidió perdón y agradeció.

La cruz dio nombre al cruce de caminos y con el transcurso del tiempo se convirtió en un lugar de peregrinación al que todos los 8 de enero llegan miles de fieles.

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