¿Quién fue Ramón Cabrera?

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Es el nombre del escenario mayor de la Fiesta Nacional de la Artesanía, donde pasaron artistas de renombre nacional e internacional. Muchas generaciones desconocen quien fue Ramón Cabrera y es por este motivo que rescatamos el espíritu y la rica historia de nuestra Fiesta, decidimos dedicar un capítulo conociendo nuestro patrimonio cultural.

Ramón Cabrera nació en Puerto Yeruá, en el Departamento Concordia, siendo un personaje importante para la Fiesta ya que estuvo presente desde el comienzo, en el año 1977 en aquellas primeras exposiciones que se hacían en la plaza antes que comience el carácter provincial y nacional del evento.

Era de contextura delgada y largo, tranquilo y pícaro lo recuerdan en las anécdotas que hoy lo rememoran con una sonrisa en su rostro. Muchos lo inmortalizan con su bicicleta, sin cubiertas que le servía como “carguero” de la materia prima que la obtenía de las costas del río Uruguay. Cabrera era Cestero (dedicado a la cestería) principalmente el Icipó que es la enredadera que crece en los montes entrerrianos a la vera de los ríos y arroyos.

Ramón vivía allí de manera natural en los montes entrerrianos, en Yeruá, comiendo lo que cazaba y pescaba, haciendo hoyos en las barrancas, teniendo hornos de esta manera.

Foto Histórica. Ramón Cabrera (izq) y Mariano Pedro Rebord (padre) uno de los iniciadores de la Fiesta de la Artesanía. Detrás de ellos se observa a María Celeste Ansaldi. La foto se exhibe en el Templete y forma parte del patrimonio de los colonenses.

Desde el comienzo Ramón Cabrera estuvo presente en Colón y con su personalidad se hizo querer por propios y extraños. A la Fiesta de Colón no era de traer muchas piezas pero siempre vendía sus productos, hasta el último canasto, siendo que las últimas noches al no tener nada en su puesto se dedicaba a dialogar con los demás artesanos.

“Podré no tener plata, para venirme en tren o en el colectivo. Pero siempre estaré aquí. Me vendré a nado por el Uruguay si es necesario” expresaba Ramón cada vez que se le consultaba por su próxima llegada a Colón.

Se lo recuerda con su sombrero y venía con lo puesto nomás, y se iba con muchísima ropa que le regalaban, lo vestían de la mejor manera posible para presentarlo en la fiesta. Una anécdota cuenta que una vez le obsequiaron un saco semi nuevo. Ramón lo estrenó esa misma noche y para su inquietud cuando se llevó las manos al bolsillo, descubrió que tenía plata, los billetes le quemaban en la mano, preocupado por devolverlos.

Siempre tenia a flor de labio la sonrisa y la atención hacia la gente, que la mayor parte de las veces le compraban sus productos, no por la calidad sino por resolverle sus factores económicos, siempre estaba rodeado de chicos de niños y de personas representativas de Colón, que escuchaban con atención sus andanzas en el monte, sus creencias, mitos y leyendas que el contaba con mucha facilidad dado que talvez no las vivía pero si las asumía como propias.

Como cultor popular hizo méritos suficientes para denominar al escenario con su nombre. Llegó la noticia de su muerte la cual causó profundo dolor, los organizadores en ese año de 1989 la cual daba cuenta de su muerte. Se leyó el Decreto donde se colocaba su nombre al escenario mayor, pero grande fue la sorpresa cuando se estaba leyendo el mismo y lo vieron parado entre el público, escuchando su propia muerte. Ramón se había demorado solamente y había tardado en llegar y como un fantasma y alegría de todos se pudo realizar el homenaje en vida.

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