El plan destitución, cerca de concretarse

Por Daniel Enz (*)

Este miércoles se conoció, en tiempo récord y día feriado, que los vocales subrogantes del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos le dejaron las puertas abiertas para la destitución al Jurado de Enjuiciamiento, al rechazar el amparo de la procuradora suspendida Cecilia Goyeneche. Ni los amparos por salud u operaciones, salen tan rápidos. Pero con este quedó claro la urgencia. De esta manera se desestima el planteo que se había formalizado, en cuanto a la necesidad de que fuera juzgada por un integrante del Ministerio Público Fiscal y no un abogado ad hoc como sucedió, sobre lo que había advertido la Corte Suprema de Justicia de la Nación, tras un planteo de los abogados defensores de la denunciada. O sea, pito catalán a la Corte Suprema -ni más ni menos- y el Jurado de Enjuiciamiento avanzará ahora en la destitución de la procuradora Goyeneche, sin importar las secuelas de una decisión errónea y que se transforma en un hecho político institucional grave. 

 Quizás ya es hora de entender que a Cecilia Goyeneche la juzgó lo más parecido a una comisión especial, conformado especialmente para destituirla y no otra cosa, más allá de las excepciones que puede haber entre sus integrantes. Pero acá quedó claro que impusieron un fiscal, de procedencia peronista y cercano a un dirigente condenado por delitos de corrupción y armaron un Jurado de Enjuiciamiento con una mayoría cercana al urribarrismo, para llevarla directamente a la hoguera a la procuradora. Es decir: peor escenario imposible.

 El Poder Ejecutivo entrerriano ha remarcado en los últimos días que “respeta la vigencia de las instituciones, los contrapesos, los controles inter poderes y la independencia judicial». Sin embargo, fue también el que propició la ubicación en el Jurado de Enjuiciamiento de la vocal Gisella Schumacher y apostó a que se pusiera un fiscal con las características del hombre de Gualeguay, después que 16 abogados se excusaron, porque entendían que se estaba violando la ley. Y, aunque nadie lo quiera reconocer en el gobierno, ya están buscando el perfil propicio de alguien no determinado aún, para reemplazar a Cecilia Goyeneche ante la inminente destitución. Y sin dudas presionarán al procurador Jorge García para que también deje su lugar antes de la finalización del mandato de Gustavo Bordet, para lograr también ese sillón. ¿No se nota que hay cierta desesperación en silencio en el oficialismo provincial para lograr suficientes garantías y no se avance en nuevas causas de corrupción, que puedan comprometer en un futuro a funcionarios y legisladores de la actual administración, máxime si es la oposición la que llega al gobierno?

Lo que están soslayando es el accionar de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que, en este caso, actuó más rápido que nunca y está claro que se encuentran mirando en detalle cada movimiento. Y a la Corte Suprema la cúpula del Poder Judicial entrerriano -encabezada por Susana Medina, alguien que alguna vez soñó con estar en alguno de esos lugares de poder- la ninguneó en las últimas horas. Y los más conocedores de estos temas no dudan en manifestar que la Corte Suprema va a ser feroz con la justicia entrerriana. Porque esto, además, adquirió ribetes internacionales. Está la ONU y también la OEA, observando cada detalle, tras el reclamo que hizo la doctora Goyeneche. Es decir que vamos camino al gran papelón internacional, porque acá se decidió estrellar el derecho de defensa, que fue lo reclamado por la Corte Suprema precisamente.

Ni el gobierno entrerriano ni la oposición pueden mirar para otro lado ante los hechos mencionados. En toda esta historia, el sistema institucional entrerriano, compuesto por los tres poderes del Estado, representados en el Jury, se mostró más preocupado por acusar y destituir a una procuradora -por una clara venganza que llegó desde diferentes puntas y variadas motivaciones-, que por garantizar un juicio justo. Esto es lo que advierten los observadores jurídicos nacionales e internacionales. Toman nota y cuando les toque actuar, otra vez obrarán en consecuencia. 

Llegamos hasta acá y la Corte Suprema les dijo «ojo, cuidado con lo que van a hacer». Pero, los señores jueces volvieron a mirar para otro lado, siguieron adelante con el operativo destitución y nos volvemos a chocar con la misma piedra. 

 Acá está claro que Cecilia Goyeneche será destituida en próximos días; tal vez esta misma semana. El Poder Judicial perderá quizás a su fiscal más preparada, desde todo punto de vista. La procuradora (salvo la última designación de fiscal Anticorrupción) nunca llegó a los lugares que ocupó en sus 15 años de carrera de la mano de alquien. No precisó nada de ello. Ganó todos los concursos y siempre salió primera. El pecado de Goyeneche fue no sentarse a acordar cosas con el poder; no negociar su dignidad, algo de lo que saben muy bien varios en la cúpula y en la segunda línea de la estructura judicial, que, pese a los años, décadas o largos períodos, siempre están dispuestos a pagar los favores que alguna vez le hicieron desde la Casa Gris para llegar al lugar que ocupan y sin importar nada. No valen historias de vida, méritos, argumentos sólidos o leyes claras. Si hay que ejecutar la orden, no se duda. Para eso están donde están. Tampoco importa el papelón nacional o internacional. Pero esta historia recién empieza. Y como todo en la vida, será cuestión de tiempo.

(*) Columna desarrollada en el programa Cuestión de Fondo, de Canal 9 Litoral.